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viernes, 12 de junio de 2009

¿QUIÉN NO AMA A AC/DC?


Todo un lujo. Ángel de la Riva se plantó en las mismas puertas del infierno, en el concierto de AC/DC en Madrid. Una noche histórica que nos narra así:

Por Mortimer. 55.000 rockeros abarrotan el Calderón. Los hay de todas las edades, desde niños de 8 años a abuelos sesentones. Todos esperaban esta ocasión para sacar del cajón sus camisetas de AC/DC, todos tienen camisetas de AC/DC. Ríos de camisetas negras inundan los alrededores del estadio. Llegan andando, en metro, en buses, taxis. Madrid se colapsa.

AC/DC. No hacía falta q sacaran un nuevo disco para salir de gira, se lo podían haber ahorrado. Aún así, lo justifican tocando 4 temas del Rock n Roll Train. Si los escuchas con la cabeza dices: “Buff, más de lo mismo”. Pero si los escuchas con el estómago (bien abajo), no puedes parar de saltar y sacudir la cabeza (y os juro q sin pelo q mover y cuarentón, cuesta). El más puro Hard Rock n´Roll. Puro sonido AC/DC. ¿Quién no ama a AC/DC?

En directo son la locomotora q protagoniza el inicio del show. Incombustibles. Dos horas de Rock, donde repasan todos sus clásicos aderezados con trenes, muñecas hinchales de 2 pisos, campanas, baterías de cañones, confettis… Rock n´Roll Show Business. Angus, a sus 54, cada vez toca mejor y Brian, con 62, canta igual de mal q siempre, pero que más dá… son AC/DC.

¿Quién no ama a AC/DC?. No teníais que haberos metido en ná para llenar el Calderón con 55.000 rockeros! “Donde íbamos a estar mejor”: diría el Mono Burgos!

Madrid, el Calderón, AC/DC… Histórico, otra vez.

sábado, 30 de mayo de 2009

Crónica del Concierto de Wilco en Sevilla

Es increible comprobar cómo dos repertorios en que se repiten muchas de las canciones, dan lugar a dos shows muy distintos. Si el concierto en el Cervantes fue íntimo e intenso, el de Territorios resultó potente y directo. Y es que no debe ser lo mismo estar sentado que de pié. Uno invitaba más a la escucha atenta y a la admiración del portento técnico que son y el otro, a dejarse llevar.

El concierto de Sevilla, que fue algo más breve por tratarse de un Festival, destacó por la presentación de tres canciones nuevas: Wilco (the song), You never know y una tercera, cuyo nombre desconozco, pero quizás fuera Bull Black Nova. No hubo referencias ni dedicatorias a Jay.

El set list fue el siguiente:

Wilco (the song)
Handshake Drugs
One Wing
I am Trying to Break Your Heart
Shot in the Arm
At Leat That's What You Said
You´re My Face
Bull Black Nova
Jesus, etc.
Impossible Germany
You Never Know
I Hate it Here
Walken
I'm the Man Who Loves You
Spiders (Kidsmoke)

Cómo no, quiero volver a agradecer a Wilco Club por invitarme al concierto de anoche. Gracias, Xavi y Ana, algún día nos conoceremos y wilquearemos. Un abrazo.


martes, 26 de mayo de 2009

Crónica del Concierto de Wilco en Málaga

Today is a sad day in Wilco Camp.

Con estas palabras, daba comienzo el concierto de Wilco en el Teatro Cervantes de Málaga. Palabras dedicadas a Jay Bennett, antiguo miembro de Wilco fallecido el domingo 24 de mayo por causas no confirmadas. Polémicas enterradas en el pasado, Tweedy y los suyos estaban profundamente emocionados por este hecho que, sin embargo, no restó un ápice de energía al concierto, con un repertorio con sus canciones más conocidas, tocadas con rabia e intensidad.
El viernes estaré en Sevilla viéndoles otra vez en el Territorios, gracias a los amigos de Wilco Club.

Set list:

Ashes of American Flags
Company in my Back
You're my Face
Wilco, the Song
Shot in the Arm
I'm Trying to Break your Heart
Pot Kettle Black
Handshake Drugs
War on War
Bull Black Nova
Jesus, etc.
Impossible Germany
Via Chicago
Spiders (Kidsmoke)
--
Hummingbird
The Late Greats
I Hate it Here
Walken
I'm the Man who Loves You
--
Monday
I'm a Wheel
Hoodoo Voodoo

martes, 11 de noviembre de 2008

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE VETUSTA MORLA EN GRANADA

Por Ángel de la Riva. Hacía tiempo q no escribía por aquí. Me alegra estar de vuelta para “vetustearos” un poco más aún si puede ser. (Que pesao!). Ya estaba bien de oír a los VM en mi iPod a todas horas y en todos sitios. Ahora tocaba vivirlos en directo. Lo intenté en Sevilla pero me quedé sin entradas y en Granada hemos estado a punto. Agotan entradas en prácticamente todos los shows de esta gira. Con mis entradas, con mi Sandra (que me las aguanta todas) y un magnífico grupo de amigos nos presentamos ante una larguísima cola en la sala El Tren de Granada. Fuimos con las expectativas muy muy altas y, como siempre, con muchas ganas de divertirnos, que al final es de lo que va todo el rollo éste de la música.

Sala a reventar, me dá que vendieron más entradas de lo que el aforo permitía o aconsejaba. Un telonero, Jean Paul, granaíno, cruce de Leonard Cohen con La Frontera (banjo incluido), algo rígido y sin la mínima intención de conectar con el público. Ni pena ni gloria.

Se fue el amigo Jean Paul y me encontré ante un escenario escondido tras un telón cerrado y gris. ¿Cubrirán mis expectativas? ¿Y las de mi gente, en parte embaucados por mi vetusta pesadez? Empezaron los acordes de Autocrítica detrás del telón gris aún sin levantar, y ya supe que iba a ser una gran noche. Mi corazón no cabía en mi pecho, yo no cabía entre tanta gente. Todos cantaban. Tienen un directo muy honesto y enérgico. En las primeras cuatro canciones no se salieron del guión, respetaron hasta el orden del disco. Pero luego se fuero

n soltando y cada canción cobraba su propia vida (pero sin exagerar a la original). Cayeron todas las del Un Día en el Mundo. Mención especial a la potencia y fuerza de La Cuadratura del Círculo y Valiente. Misticismo en Año Nuevo e Iglús, conexión total en Al Respirar y Pequeño Desastre Animal, diversión con los coros de Sharabbey Road. Por cierto, buena noticia y buenas vibraciones! Tocaron un tema nuevo muy innovador respecto a la línea VM: Sonido duro, psicodélico, muy atrevido y original. Ojalá siguieran en esta línea de cara a un nuevo trabajo. 

Por echar de menos algo (por fastidiar, vamos!) me faltó Los que saben y la presencia de un par de buenos amigos que no pudieron venir y hubieran disfrutado del espectáculo. Fue un show intenso, se vaciaron en cada canción. Cuando terminaron nadie pidió bises y todos nos fuimos satisfechos. Como sentenció un muy buen amigo: “Muchacho, si esta gente no la caga, van a ser muy grandes!!”. Que así sea.

martes, 23 de septiembre de 2008

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE BRUCE SPRINGSTEEN EN BARCELONA

Con algo más de dos meses de retraso llega esta crónica del concierto de Bruce Springsteen en Barcelona el pasado 19 de Julio. Por no haber escrito este artículo antes, tenía la sensación de las asignaturas pendientes. De las asignaturas pendientes que se pasan en Septiembre.

Cualquiera de todos estos días pasados hubiera sido igual de bueno para revivir aquella noche, pero hoy, 23 de Septiembre, el jefe nos cumple 59 años.

El concierto de Barcelona fue sensiblemente distinto al que fui en Noviembre de 2007 en Madrid dentro de la misma gira. Celebrado en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid, aunque fue un gran espectáculo, no fue el derroche de intensidad, euforia y adrenalina que tuvo lugar meses más tarde en el Camp Nou.

Fui con la misma compañía; Mi Cristi, Jaime y Vito. Clásicos groupies. Misma banda, mismo jefe, repertorio similar... pero 80.000 pares de ojos incrédulos ante un Springsteen que lo dió todo. De hecho, se entregó tanto que a algunos de los presentes nos dió la sensación de estar presenciando uno de sus últimos conciertos con la E Street Band. Según las últimas noticias, no será así.

Conectó con su público, se dejó tocar, recogió pancartas para interpretar las peticiones, etc. Sin duda, el concierto más interactivo y participativo en el que jamás he estado.

El repertorio (copiado, como las fotos, de Point Blank) empezó con No Surrender e incluía temas de toda su trayectoria, como Radio Nowhere, Out In The Street, The Promised Land, Hungry Heart, Summertime Blues (Versión del clásico de Eddie Cochran), Brilliant Disguise, The River, Atlantic City, Candy's Room, Janey Don't You Lose Heart, Waitin' On A Sunny Day, Backstreets, Because The Night, Livin' In The Future, Mary's Place, Tunnel Of Love, The Rising, Last To Die, Long Walk Home, y Badlands, que cerró el concierto antes de los bises.

Como es habitual, nos quedamos coreando el Oh, oh, oh! de Badlands mientras Bruce y los chicos se tomaban un mínimo respiro. Para la traca final se guardó clásicos como Jungleland, Born To Run, Bobby Jean, Glory Days, Dancing In The Dark, American Land y Twist And Shout, esta última con TODA su familia junto a él sobre el escenario.

Sirva este recuerdo de pequeño homenaje al rockero más grande de todos los tiempos en el día de su cumple, al borde de la sesentena. Ante todo, gracias, Jefe. nos haces pensar, nos haces sentir, nos ayudas a vivir. ¡Viva tu madre por darte la vida!

miércoles, 3 de septiembre de 2008

CRÓNICA DEL FESTIVAL SONORAMA, EN ARANDA DE DUERO


Rocío, amiga y compañera de facultad, me manda esta crónica de, como ella dice, uno de los festivales nacionales que mejor cartel ofrece a los seguidores del pop no comercial, el Sonorama de Aranda de Duero, que este año ha cumplido ya su undécima edición.

Aunque el peso del programa recae sobre artistas nacionales, hemos podido disfrutar también ­—como suele ser habitual — de tres grupos internacionales, entre ellos nada menos que Nada Surf, presentando su último disco y cerrando la primera jornada, si no tenemos en cuenta la noche del jueves, de puertas abiertas, con actuaciones como la de Standstill y su contundencia rítmica —a pesar de la acústica lamentable del escenario pequeño donde tocaron— o Nacho Vegas con su nuevo proyecto, Lucas 15, en el que se echaron de menos esos épicos coros que tanto enriquecen el disco. Pero, sin duda, el mejor acierto de este pequeño gran festival es la organización de los conciertos en dos sesiones diarias, una por la mañana en el centro del pueblo y la segunda, ya en el recinto ferial, a partir de las siete u ocho de la tarde. Así, tras los conciertos matutinos y las consabidas tapas y copitas de Ribera, el público podía restablecerse para la segunda sesión hasta la madrugada y sin más pausas. El segundo gran acierto, también organizativo, fue la distribución en dos escenarios alternativos, de forma que se evitaban los irritantes solapamientos de otros festivales multitudinarios.
Pero dejemos a un lado la logística y pasemos a comentar la música. Perdonadme si no soy objetiva, pero yo ya tenía mis quinielas hechas antes de acudir, aun cuando reconozca que algunos de los grupos me sedujeron con su directo como no lo lograron con sus discos. Es el caso de unos soberbios The Gift, otro de los platos extranjeros y a unos Gogol Bordello a quienes las Autoridades Sanitarias han puesto en busca y captura por la cantidad de sordos que produjeron con su concierto gypsy punk; con menos decibelios, hoy podría decir alguna frase encomiástica, pero tuve que huir de su música atronadora y espídica. También me sorprendieron mucho Vetusta Morla y un auditorio entregado, participando como corista bien compenetrado en el tema de despedida, Saharabbey road. La actuación de otros artistas como Quique González o Iván Ferreiro me sirvió para percatarme de su valía como escritores de letras (aunque al primero todavía le vendrían bien unas clases de canto). Por el contrario, sentía mucha curiosidad por ver a Deluxe y no me defraudó, tanto porque Xoel mantiene una voz impecable en el directo como porque la banda tiene un espectáculo enérgico, alejado del automatismo que mostró Ferreiro.

Las palabras escritas para alabar a Deluxe se pueden aplicar también a Sidonie; en todos los conciertos que he visto de ellos, los catalanes empatizan sin dificultad con el público, aunando calidad y carisma en el escenario. Pero fueron desde luego Love of Lesbian quienes llevaron a las más altas cotas ese concepto de empatía —como suele ser habitual en sus actuaciones—, añadiendo a su faceta carnavalesca el momento striptease de Juanra y la conga final con la que condujeron a sus fieles hacia el escenario donde a continuación actuaba Ferreiro —todo un gesto de caballerosidad por su parte. Pasando del pop a ambientes más bailables, esa misma noche de sábado pudimos desentumecernos con la música de El Columpio Asesino, quienes en su último álbum continúan arremetiendo con melodías siniestras y letras surrealistas. Fue una lástima no poder verlos hasta el final —es uno de mis grupos fetiche—, pues me vi obligada a correr hacia el escenario principal para encontrar un buen sitio para el concierto de Najwajean; la pequeñita actriz-cantante demostró que se sobraba ella sola para llenar el escenario —bueno, es cierto que el voluminoso Carlos Jean puso su granito de arena—, a lo cual también ayuda un último y esperado segundo disco plagado de hits. Y hablando de cantantes liliputienses, sería un crimen olvidar las expectativas cumplidas de Russian Red; si bien el sonido y la música no estuvieron a la altura, la joven cantante madrileña dejó bien claro que su voz atiplada y sus emotivas canciones no contradicen las críticas halagüeñas de ciertos medios musicales.
Sé que me dejo muchos grupos sin comentar: Lori Meyers, Tachenko, Cooper, Josele Santiago, Niños Mutantes, Jet Lag, Grupo de Expertos Sol y Nieve… A mi modo de ver, poco aportaron al festival, a menos que seas un devoto. De Triángulo de Amor Bizarro o Krakovia no voy a opinar porque ambos tuvieron la mala suerte de ser ubicados en un escenario cubierto, destinado a rematar la noche, en el que la acústica era tan mala que la distorsión habitual de los primeros se convirtió en un simple ruido estrepitoso que hacía irreconocibles los temas.
Como último punto de esta crónica, mencionar las bajas de Facto Delafé y de —imperdonable— Lagartija Nick; sendos accidentes durante sus conciertos previos al Sonorama los hicieron caer del cartel. Las inclemencias meteorológicas casi acaban en tragedia durante el concierto de Facto Delafé en San Sebastián, pero quizás hubiera podido evitarse el accidente de Antonio Arias con menos grados de alcohol en sangre (juzgad vosotros mismos
).
Sin más demoras, me despido recomendándoos este gran festival, al que prometo volver, puede que en vuestra compañía.

Crónica de Imaginaria

sábado, 30 de agosto de 2008

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE EXTREMODURO EN MÁLAGA


Mucho público anoche en el Auditorio de Málaga para asistir al concierto de Extremoduro. Mucho público, muy cómplice, muy animado y muy emocionado de volver a ver al Robe y a los suyos cantar temas que han marcado la adolescencia de más de uno de los que había por allí. Buen rollo y grandes dosis de alcohol por cabeza inundaron el recinto en una noche muy divertida.

Los culpables de todo, los Extremoduro, sonaron super potentes, cargados de rabia rockera, sobre todo en los duelos de guitarra entre Roberto Iniesta e Iñaki Antón. Presentaban La Ley Innata, el nuevo disco que tendría que haber salido en mayo y que, según informa Efe Eme, estará a la venta por fin el próximo 9 de septiembre. Excepto Dulce Introducción al Caos, que ya es un clasico más de su repertorio, el resto de las canciones nuevas resultaron demasiado largas y desconocidas para animar el ambiente. Fueron los momentos más light del concierto, que arrancó con Deltoya.

Tras ésta, tema tras tema demostraron porqué son la banda más carismática del Rock Español. Golfa, Pepe Botika, Tu Corazón, Jesucrito García, Sucede, Sol de Invierno, La Vereda de la Puerte de Atrás, So Payaso, A Fuego, Ama y Ensancha el Alma, Decidí, Quemando tus Recuerdos, Puta, Stand By, Buscando una Luna, Salir y algúna que otra, no precisamente en ese orden.
.
Por lo demás, noche de reencuentros con amigos, viejos rockeros, que llevaba tiempo sin ver, encima y debajo del escenario. Media familia mía por allí, gente del Botavara, el Conciábulo Majara en pleno, compañeros del colegio, de la facultad, de la vida y otros, de origen incierto. For Those About To Rock (We Salute You!).

lunes, 4 de agosto de 2008

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE TEQUILA! EN ALBOLOTE, GRANADA


La noche del viernes 1 de Agosto, en Albolote, Granada, tuvo lugar el único concierto que los Tequila! darán en la mitad sur de la península durante esta mediática gira de reunión.

Aforo: 300/400 personas.

Ya quisiéramos en Málaga acoger muchos de los conciertazos que celebran algunos modestos ayuntamientos de las afueras de Granada, es cierto, pero (Aida, no te enfades) la falta de espacios y, sobre todo, la falta de promoción (ni un sólo cartel del concierto frente a docenas de Darek, que estuvo haciendo yo-no-sé-qué el día antes) hacen que una de las actuaciones más esperadas del año parezca una orquesta verbenera.

Sin hacer más leña sobre la organización, a la que, en definitiva, hay que agradecer el esfuerzo, la vuelta de Tequila! a los escenarios ha sido un regreso muy positivo. Reducidos a dúo, se esfuerzan en dar shows divertidos, con versiones algo más lentas de sus temas clásicos pero con guitarras endurecidas que encuentran el punto maduro que Alejo Stivelberg y Ariel Rottemberg querían dar a su retorno. No resultan tan raras pues canciones tan teen como 'Me Voy de Casa' o 'Mira esa Chica' cantadas por unos largo-cuarentones en sus nuevas versiones.

Imagina una canción de Tequila. La cantaron. Noche de grandes canciones recordadas y celebradas por un público escaso pero entregado. Sin muchas sorpresas, el concierto empezó con 'Rock en la Plaza del Pueblo' y acabó con 'Salta'. El repertorio se ha 'arielizado', acercándose al sonido de los discos en solitario del guitarrista. De hecho, cada canción alberga un hueco para lucimiento de su ágil mano y no se resitió a interpretar la irresistible suite 'Confesiones de un Comedor de Pizza'.

'Matrícula de Honor' 'Me Vuelvo Loco', 'Necesito un Trago' 'Mira Esa Chica', 'El Barco', 'Que el Tiempo No te Cambie', 'Las Cosas que Pasan Hoy', 'Nena', 'Dime que me Quieres', 'Ya Soy Mayor', 'Quiero Besarte', 'Mr. Jones', 'Sábado a la Noche'... creo que no olvido ninguna.

Todo un placer encontrarse con unos Tequila! tan en forma y tan bien acompañados, aunque, claro, se hace imposible no acordarse del pobre Julián.


P:d.: Se rumorea que unos treintañeros malagueños, bastante gamberros y borrachuzos, levantaron el ánimo entre el público. Un tal Mortimer, un tal Eduardo, una tal Ropper...
El Rafa y yo tranquilitos, que había que conducir a casa.

lunes, 7 de julio de 2008

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE BOB DYLAN EN JAÉN


Le he visto. He estado delante de Él, de sus pequeños ojos azules.

Es la primera sensación que puedo transmitir acerca del concierto de Bob Dylan en Jaén. Todo lo que rodeó al concierto fue una gran experiencia, pero nada comparable al mismo hecho de su presencia, de su valor histórico, de su voz rota, de su misma indiferencia.

Me planté sólo en Jaén. Mi iPod y una botella de Absolut fueron mi única compañía. No quise dejar de ir a ver al maestro y poco me importó la soledad. Viví la experiencia del concierto como un viaje interior, tal vez como un peregrinar. Definitavemente, un Rock&Trip.

Pero miento. También se echa de menos abrazar a alguien eufórico con 'Stuck Inside Of Mobile With The Memphis Blues Again', o emocionado con 'Like a Rolling Stone' o, cómo no, a mi 'Lay, Lady, Lay'.

El concierto, al menos, curioso. Pocos medios acreditados, dada la extensa gira que está realizando por España y su actuación en Rock in Río Madrid al día siguente, y poco público, medio aforo, unos 4000 asistentes, no invitaban a pensar que alguien como Dylan iba a tocar allí.

El agradecido telonero, Quique González, uno de los motivos por los que elegí Jaén, improvisó unos temas en solitario, acompañándose de su guitarra o su teclado Ford Capri. No brilló mucho, pero fue un lujo verte, de paso, a uno de los mejores artistas del panorama nacional actual. 'Pequeño Rock&Roll', 'Avería y Redención', 'Aunque Tú no lo sepas', 'Salitre' y poco más.

El Pulitzer, por decir algo, dió un fantástico recital con profundas raices norteamericanas, ante un público que estuvo atentísimo y muy participativo. Set list basado en sus últimos discos con algunos temas más o menos históricos. No hace falta que repita los tópicos de la prensa sobre la austeridad de los shows de Dylan, de sus repertorios o su frialdad. No es Jagger. Llega, buenas noches, canta, adiós. Sencillo guión.
Para sus devotos, un éxito, como el que, con su clásica insolencia, reza en la foto. Y la sensación de haber participado del mito.

lunes, 12 de mayo de 2008

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE ROGER WATERS EN GRANADA



Por Mortimer. 20.000 personas para una población como Atarfe seguramente son muchas personas. Sin duda era una cita importante para el pueblo y para Granada. No se habían visto en una igual en la vida y en ciertos aspectos organizativos se notó.
Incertidumbre meteorológica, todos mirábamos al cielo de reojo y no nos gustaba lo que veíamos. Era una ocasión demasiado especial para que la lluvia nos lo estropeara. No queríamos pensar que pudiera ocurrir. Anécdotas aparte, escenario impresionante, sonido surround (más perceptible durante la 2ª parte), pantalla-piscina olímpica… Ante semejante despliegue de medios ya sabíamos que íbamos a disfrutar de mucho más que rocksinfónicoclásicopsicodélico…
Puro espectáculo de calidad. Calidad Roger Waters. Perfección. Detalle. Dos actos. En el primero repasó sus principales éxitos con y sin Pink Floyd. Al final de esta parte el gran cerdo hinchable de más de 6 metros moría en manos de unos salvajes ante la incrédula mirada de Roger Waters que decía “Let it go, please” , matanza al más puro estilo andaluz, para hacer chacinas. Ya van dos pues la gira venía de Texas donde otro cerdo decorado con la palabra “Obama” desapareció y apareció reventado a tiros seguramente por seguidores tejanos de Bush. A nosotros por habernos cargado al cerdito, el niño Jesús nos mandó una chupa de agua importante durante veinte minutos. Se nos mojó el ánimo y las ropas. No podía ser verdad. El cielo estaba cubierto y en un color anaranjado amenazaba no despejarse. No estábamos preparados para esto.
El primer actó termino. Roger se dió un descanso de 15 minutos y dejó el escenario a oscuras, sólo un pequeño punto blanco en la superpantalla nos daba algo de esperanza que la noche mejorara. Y así ocurrió, ese punto blanco se fué haciendo más grande hasta convertirse en una inmensa luna llena. En el cielo ocurrió lo mismo, las nubes abrieron paso intermitente a una luna más pequeña que la de Roger, pero presente. Empezó la segunda parte, el Dark Side of the Moon enterito, de cabo a rabo. 42.57 minutos que nos parecieron tan sólo tres. De otro mundo, nunca mejor dicho. Al estar el prisma de láser mojado no pudo lucir, otra pena. Roger saludó muy agradecido, nos abrazó a todos. Se fué pero no tardó en volver. No era para menos, con la que nos había caído, sin cerdo volador, sin prisma láser pero los ánimos seguían muy muy arriba. En el bis cayeron dos de las canciones más esperadas: Comfortably Numb y Another Brick in the Wall Part II. Noche grande de rock del de toda la vida, del que se escucha con orejas, tripas y huevos. Clásicos, no canciones. Padres e hijos, puretas y chavalitos, pijos y macarras: democracia perfecta. Las imágenes de la pantalla durante el concierto nos ayudaron a abstraernos de todo; y así aguantamos con las ropas empapadas, los pies fríos y el ánimo muy muy caliente. Gracias por venir.

SETLIST

Primera parte
1. In the Flesh
2. Mother#Set the Controls for the Heart of the Sun
3. Shine On You Crazy Diamond (Parts I - V)
4. Have a Cigar
5. Wish You Were Here
6. Southampton Dock
7. The Fletcher Memorial Home
8. Perfect Sense, Parts 1 and 2
9. Leaving Beirut
10. Sheep

Segunda parte (The Dark Side of the Moon)
1. Speak to me
2. Breathe3. On the Run
4. Time
5. Breathe
6. The Great Gig In The Sky
7. Money
8. Us and Them
9. Any Colour You Like
10. Brain Damage
11. Eclipse

Bis
1. The Happiest Days of Our Lives
2. Another Brick in the Wall, Part II
3. Vera
4. Bring the Boys Back Home
5. Comfortably Numb

jueves, 10 de abril de 2008

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE NACHO VEGAS Y CHRISTINA ROSENVINGE EN MÁLAGA

Si fatal fue el verano, el invierno no está siendo mucho mejor.
Desde que abrí este blog en diciembre, siempre he querido escribir en positivo, compartiendo con quién pueda leerme las cosas que me gustan, lo bueno, lo grande del Rock. No soy un crítico, sólo soy un aficionado. Sin embargo hoy me tengo que poner un poco malrollero. Ahora os explico.

La apatía y la desgana subieron de la mano al escenario del Centro Cultural Provincial de Calle Ollerías el Martes. Armados con una buena banda y un buen repertorio, la noche sugería algo especial, el encuentro entre dos artistas, entre dos maneras de concebir el mundo. Sin embargo, ofrecieron un espectáculo bastante pobre. Cierto es que las condiciones técnicas y acústicas de la sala no son las mejores, que también influyó, pero el problema fue, principalmente, de actitud.

Nacho estuvo soso y despistado, con algún buen golpe que nos hizo sonreir, pero no estaba centrado. De Christina esperaba menos. Desde hace años ha sabido convertir la abulía en género musical y puede que desde entonces se haya convertido en la musa indie y que haya críticos que flipen pero, para el común de los mortales, la Rosenvinge se ha vuelto soporífera. De las canciones de Christina destaco Días Grandes de Teresa. De las de Nacho, Días Extraños, Plaza de la Soledá y El Hombre que Casi Conoció a Michi Panero. Además se cantaron enterito el Verano Fatal, objeto de esta gira y su visita Málaga.
Ella misma, casi al final del recital, se dirigió al público para excusarse porque, según dijo, estaban muy relajados y no se habían preparado bien para la cita. Un fallo lo tiene cualquiera, pero al final es siempre el público el que pierde. El pobre público.

domingo, 6 de abril de 2008

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE DELUXE EN MÁLAGA


Anoche volvimos mi Cristi y yo completamente impresionados del concierto de Deluxe en la Sala Vivero, parte de una minigira promocional de Heineken, en la que le han acompañado Chema Rey, Dj de Radio 3, y los simpáticos Elodio y los Seres Queridos. Este desconocido grupo, liderado por un carismático vocalista, abrió la noche con su Rock acústico con ruidos y atmósferas wilquistas. Con pocas canciones pero con muchas ganas de agradar al público asistente, dejaron un buen sabor de boca y prepararon el ambiente para la actuación de su paisano.
Deluxe y sus compinches, estuvieron soberbios. Se lo pasaron en grande, lo que hizo que el público conectase con ellos desde el principio, e improvisaron mucho, lo cual es muy de agradecer. Ejercieron de Entertainers, la más modesta y noble definición de artista. Lo primero que quiero destacar es su saber hacer, su profesionalidad, sus tablas y, por qué no, su descaro (antes de desaparecer, en la salida de Requiem, la última canción, bajó a tocar entre el sorprendido público). El concierto, por las características de la Sala, fue bastante similar al que acaba de editarse en DVD.
Presentaban Reconstrucción, su último trabajo, del que cantó algunos temas que el público ya corea y que suenan ya a clásicos. Tocaron algo de los primeros discos pero gran parte del repertorio fue de Fin de un Viaje Infinito, su fantástico anterior trabajo que, en mi opinión, ha confirmado a Xoel López como una voz fundamental del Rock-Pop en nuestros días.
Xoel en directo es muy distinto que enlatado. Sus discos son ricos en arreglos y suenan a Pop Culto con vocación internacional, pero con su banda sobre el escenario suenan casi a Rock Épico. Con una potente base de guitarras eléctricas, su sección de viento, su organo y, por supuesto, su camaradería y el buen rollo que transmiten, son unos auténticos Fitipaldis. Esperaba encontrarme con espléndidas canciones y me topé con una banda sobrada de carácter, simpática y entregada, un sonido arrollador y un espectáculo vibrante. Muy recomendables.

miércoles, 5 de marzo de 2008

RockAndTrip. UN POCO MÁS ALLÁ.

No es que sea para tirar cohetes, pero RockAndTrip ha dado un pequeño paso adelante. La web de información cultural Malagazine.info ha pedido que colaboremos con ellos. Este finde querían una crónica R&T sobre el concierto de los Teenage FanClub en el Teatro Cervantes. Como yo no pude ir, D. Ángel me hizo el gran favor de cubrirme y se trajo este pedazo de crónica, que reproduzco a continuación. Lo podéis leer también en la sección MusicOnes en la web de Malagazine. Espero que no sea la última vez que nos piden una colaboración y que el espíritu de R&T contamine otras webs. De momento, os dejo con la visión de Mortimer del concierto de los TFC.
Los Teenage FanClub fueron una de las grandes bandas de culto de los 90, con discos esenciales como Bandwagonesque(1991), Thirteen (1993) y Gran Prix (1995). Banda sonora de toda una generación, que el pasado Sábado 1 de Marzo llenamos el Teatro Cervantes ansiosos por revivir con el trío de Glasgow obras maestras como Don´t look back, Ain´t That Enough, The Concept, What you do to me…
TFC nunca defrauda. Salieron al escenario como son ellos, naturales, de andar por casa. Ninguna pose rockera ni poppy, nada de glamour. Sólo música. TFC tienen lo mejor de los dos mundos: armonías vocales que te dejan boquiabierto y mucha guitarra sin estridencias ni empachos solísticos. Ellos son el powerpop. Recorrieron sus éxitos sin descanso, quizás parecía que tenían algo de prisa. Nos ofrecieron su colección de canciones llenas de matices grunge, hard rock, noise, pop y folk, unificados bajo el sello TFC.
Geniales. Norman Blake, Gerard Love y Raymon MacGinley comparten un liderazgo tricefálico desde 1987. Los tres componen canciones, cantan, tocan y se doblan las voces en directo. Armonía absoluta. Intentar describir su sonido te obliga a citar bandas como Byrds, Big Star o incluso Beach Boys. Un sonido muy West Coast, muy americano.
Y así lo vivimos el sábado. Cantamos y silbamos (como no podía ser de otra forma, en Mellow Doubt), hubo peticiones satisfechas (Don´t Look Back, con una audiencia rendida y babeante) y otras no tanto (alguien pidió Metal Baby), y hubo quién incluso se levantó a bailar. No faltaron Did I say, Your Love is Where I come from, Sparky´s Dream, I Need Direction, Neil Jung, About You… Salimos satisfechos pero, sin duda, nos quedamos con ganas de más. Será algo generacional.

viernes, 29 de febrero de 2008

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE LOS SUNDAY DRIVERS EN MÁLAGA

Nueva Firma en R&T! Nueva Reportera! Rocío Ruiz, la Ropper, del clan de los Mortimer, nos cuenta su visión de un concierto de los Sunday Drivers. Una pena no haber asistido, pues, aunque no los he escuchado (excepto como teloneros de Wilco), son una de las revelaciones de los últimos años. Además, se formó un grupete mu chulo pa ir al concierto. En fin, ya habrá tiempo.
El pasado jueves 21 de febrero tocaron en la sala Vivero The Sunday Drivers.
A estos chicos de Toledo les conocí hace unos cuantos meses cuando tocaron en el Centro Cultural Provincial de calle Ollerías en Málaga. Yo ni sabía que existian, pero mi querido cuñado y mi hermana nos animaron a ir. Buena música y buena compañía (mi cuñado guía desde hace siglos mi cultura musical, así que me fiaba bastante). ¡Y todo por un euro y medio! Había que ir y me encantaron.
Cuando nos enteramos que venían a la Vivero, teníamos que repetir. Nunca había estado en la Vivero y tenía curiosidad. Además, en el anterior concierto en Ollerías estuvimos sentados y aquí sabíamos que íbamos a estar de pie. Otro aliciente más. De nuevo, buena compañía (hicimos un buen equipo) y buena música.
Empezaron muy tarde. A las 10 saltaron al escenario los teloneros, los malagueños Concorde. No tocaban mal, pero la verdad es que en nigún momento captaron mi atención. Tocaron durante una hora aproximadamente, pero hasta casi las 12 de la noche no salieron los Sunday. Pidieron disculpas.
El concierto estuvo muy bien. Empezaron con un single de su nuevo trabajo Tiny Telephone: Sing when you're happy. Buen comienzo. Eso sí, tocaron exactamente las mismas canciones que en el anterior concierto, incluyendo los bises, aunque más enfocados a Tiny Telephone.
Los Sundays suenan realmente bien. De nuevo, volvió a destacar el fichaje que realizaron hace ya bastantes años y que comenzó como arreglista de su anterior disco Little heart attacks, Lyndon Parish. Este galés-hombre-orquesta toca el piano y la guitarra de forma increíble, canta, realiza los coros, escribe canciones... en fin, casi ná. Se ha ganado un club de fans en Málaga: "Lyn-don! Lyn-don! Lyn-don!". La voz de su cantante Jero, es preciosa, un tanto desgarrada y melancólica. El resto de la formación, buenos músicos. Encima del escenario son bastante tímidos y me da la sensación que ninguno quiere destacar por si solo. Son un grupo que se tienen cogido el "puntillo".
En el concierto animaron al público con el single Do it (incluído en un anuncio de cervezas), Rainbows of colours, Only in the dark days y I Ain´t down, She, la archi conocida On my mind y Little heart attacks (aquí el público incondicional de los Sunday colabora a pleno pulmón con un Thats all you say! y después con un "na, nanana naaaa..." Es la canción de cierre).
En definitiva, a estos chicos hay que verlos.
Para acabar, una palabras del Sing when you're happy:

Open up your eyes
Fill your world with light
I am on your side

lunes, 4 de febrero de 2008

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE BRETT ANDERSON EN MÁLAGA

Bueno, a las filas de Rock&Trip se suma una nueva voz. Cristina Sánchez, mi chica, fan hasta la médula de los Suede, nos da su visión de la trayectoria de la banda y del reencuentro con su cantante.

Miércoles 30 de enero, ocho de la tarde. Por fin había llegado el día del concierto de Brett Anderson en Málaga. Hace quince años que compré mi primer CD, Dog man star, segundo de la banda Suede, de la que Brett fue líder indiscutible. Es quizás el disco que más veces he escuchado en mi vida. Suede irrumpió en el panorama británico a principios de los 90. Se caracterizaron durante toda su carrera por ser una banda que constantemente pretendía desmarcarse del movimiento, que muy a su pesar, ellos habían comenzado, el Brit pop. Cierto es que en aquella época, a toda la música británica se la llamaba Brit pop sin mucho criterio, por lo que en la radio se podían escuchar canciones de Suede, Blur, Supergrass o Elástica con la misma etiqueta. Pero Suede siempre fue diferente. Eran irreverentes, provocadores, con melodías caracterizadas por potentes guitarras, letras escandalosas y portadas que no dejaban indiferente a nadie (la de su primer disco, Suede, era una foto de dos mujeres besándose, lo que consiguió que tanto crítica como público se fijaran en ellos). El resultado fue inmediato y su primer single, The Drowners, llegó al número uno, donde se mantuvo varias semanas. El resto es imaginable: grupo que llega a lo más alto, 5 discos, drogas, descontrol y ruptura. En el año 2003, tras un intento de reciclaje, al reconciliarse Brett Anderson y Bernard Butler, exguitarrista de Suede, forman The Tears. La crítica alabó este nuevo trabajo, pero no fue suficiente, demasiado encontronazo de egos y pocas ventas. La banda se disolvió definitivamente.

Después de lo comentado nunca pude imaginar que escucharía la voz de Brett en directo y mucho menos, las canciones de un grupo que había escuchado una y otra vez durante mi adolescencia y juventud. Ni siquiera sabía que en el año 2007 había tenido a bien publicar un disco, en solitario esta vez.
Se llenaron las tres cuartas partes del Teatro Cervantes. Brett Anderson apareció acompañado de una violonchelista y, sin mediar palabra, cogió la guitarra y comenzaron los primeros acordes del single de su primer disco en solitario, Love is Dead. Lo que más me impresionó fue sin duda, su voz, la fuerza que tiene en directo es espectacular. Cuando terminó la canción, miró al público con sus pequeños ojos azules y tímidamente dio las gracias en español. Preso de su timidez, pasó con urgencia a la siguiente canción que fue Song for my father. Se encontraba a gusto cantando pero le costaba conectar con el público entre canción y canción. De este modo avanzó en su repertorio y en cuanto comenzó a tocar canciones de Suede al piano, el público estalló en aplausos, como ocurrió con Saturday night. Las canciones de guitarras potentes se habían transformado en melodías serenas acompañadas de un piano y un chelo. La sombra de la espigada silueta de Brett al piano dominaba el fondo del escenario acompañado en ocasiones por un juego de luces que simulaba una celosía. De Suede tocó The power, By the sea, Beautiful ones, Everything will flow…Una tras otra iban sonando. Eran las mismas canciones pero les había pasado algo, habían madurado, tal y como había ocurrido con su autor e intérprete. No hay duda de que Brett ha cambiado. Poco queda del chico irreverente y provocador que en los años 90 se contoneaba con el ombligo al aire y una estola de plumas emulando al David Bowie del Ziggy Stardust. Ya no, ya no es el mismo. Físicamente ha dejado las plumas para vestir vaqueros y americana, se ha cortado su melena de estilo imposible y se ha quitado los pendientes. Para los fans de Suede es lo que nos queda, el recuerdo de lo que fue, pero debemos entender que Brett se nos ha desmarcado de su estilo anterior. Su concierto se presenta como una metáfora de lo que quiere que sea su música a partir de ahora. Su escenario sin decorado, sin telón, con un piano, una guitarra y un chelo, no hay misterio, solo música. Sus canciones puras y limpias, del mismo modo que las creó, como si las tocara en su propia casa.
En el momento en que entonó The two of Us al piano no lo podía creer y, al final, mi adorada The Wild Ones. Para los bises se sentó de nuevo con su guitarra y pidió que nos acercáramos al escenario, claro está que lo hicimos. Tocó So young, la primera canción del primer disco de Suede, y She is in fashion. De entre los que nos habíamos acercado al escenario un chico de Méjico llamó la atención de Brett para decirle que había viajado 9 horas en avión para verlo y, es más, había estado viajando siguiéndole en su gira por Inglaterra. Brett se quedó completamente alucinado, le dedicó Trash, tras lo que con sus elegantes andares desapareció tal y como había entrado, hasta quién sabe cuando.

Para muchos el concierto fue una decepción, pero el problema es de ellos, por no entender que Brett Anderson se ha cansado de posar. Tiene las canciones que él creó, que interpretó en otra época del modo que le apetecía y ahora está en su derecho de interpretarlas como quiera. No soporto a los que criticaron al día siguiente su nueva vertiente melódica con el único argumento de que se ha cargado las canciones de Suede. A quien no le guste que no mire. Él ya ha declarado que su próximo disco seguirá la misma línea.

domingo, 23 de diciembre de 2007

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE FITO Y QUIQUE EN MÁLAGA (2 y 3)

Foto: Piqui Sánchez

QUIQUE GONZÁLEZ.
La primera vez que vi a Quique González fue en agosto de 2005 en Villanueva del Rocksario, con los Taxi Drivers. Los que lo habían visto me habían contado que sus conciertos eran intimistas, que Quique era tímido y que no conectaba demasiado con el público, pero nos encontramos una banda enérgica y contundente que hacía sacar al Quique más expresivo y rockero.
La noche del 20 de Diciembre, abriendo para Fito, tocaba en un gran escenario ante un numeroso público. Acompañado de la Aristocrácia del Barrio, otra banda genial de músicos que, a pesar de su juventud, derrochan talento, elegancia y buen gusto, era la oportunidad de volver a verle como una estrella. Sabíamos que eran capaz de ello.
Sin embargo, su actuación fue un poco tibia. El público, hay que reconocerlo, no era el suyo, era el de Fito. Incluso habría que reprocharle cierta falta de respeto hacia el madrileño, que trajo lo mejor de su repertorio. Para nosotros, fans, estuvo cojonudo, pero es verdad que le faltó un poco del dominio escénico del que después Fito daría una clase magistral.
Personalmente, quedé satisfecho, pero hubiera deseado ese algo más que no llegó a darnos: versatilidad, capacidad de tocar un día en un teatro y al siguiente ante una gran audiencia. Quizás, durante esta mini gira teloneando a Fito, la banda tome nota, termine de quitarse complejos y descarguen todo el potencial que tienen.

FITO CABRALES.

Confirmados como las grandes estrellas del Rock español del momento, en un mini tour de cierre de gira, paseo triunfal por la geografía española, Fito y sus Fitipaldis vinieron a Málaga a pasárselo bien. Con actitud de pandilla, unos T-Birds del Ridell High School, cada día me recuerdan más a la E Street Band, con una formación parecida, la misma mezcla de Testosterona y Rock. Y los chicos en el patio se lo pasaban bien. Se miraban, se reían, se daban collejas, se comunicaban entre ellos y se lo daban al público. El Niño Bruno desde la batería no paró de hacer fotos. Que estaban a gusto era evidente y el Jefe de la banda, emocionado quiso agradecerselo al auditorio. Honesto.
Fito, saltarín y amistoso, tiene la virtud de conquistar al público y Carlos toca la batuta y mantiene a los Fitipaldis a Raya. Son una máquina bien engrasada que, quizás, no debería tardar demasiado en entrar en el estudio de nuevo.

viernes, 21 de diciembre de 2007

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE FITO Y QUIQUE EN MÁLAGA (1)

Such a Night, diría el Dr. John, ¿no, Ignacio? Such a Night la del 20 de Diciembre en el Martín Carpena.En cartel, Fito y Quique. Un concierto, dos actuaciones y mucho más. Tanto que esta crónica se divide en tres partes; una por banda y otra para mi colega Ignacio. Aquí va la primera de ellas.

MI COLEGA IGNACIO.

¡Qué manera de marcársela, el cabrón! Gracias a él nos abrieron las puertas del Palacio durante las puebras de sonido de Quique González y la Aristocrácia del Barrio. La compañía, la habitual. Ignacio, Cristina, yo y Jaime, que se está convirtiendo en otro clásico. Avanzábamos por el pasillo, hasta entonces en silencio, y comenzaron a probar el equipo. La canción elegida: Impossible Germany, de Wilco. Si es que...
Llegamos a la pista y, a los cinco minutos, sin esperarlo, nos aparece Quique con sus chavales a preparar el repertorio, a ensayar una salida para Suave es la Noche, a calentar los amplis tocando algo: Lady Drama, Hay partida y La casa está Vacía.
Y nosotros allí. Ni les hablamos, ni les llamamos, ni les saludamos. Nos quedamos allí, cerca del escenario, flipando, cantando y bailando como si fuera el mismo concierto. Allí nos quedamos, en primera fila, toda una larga noche que no había hecho más que empezar. Todo ésto fue muy especial. Uno no deja de sentirse un poco quinceañera, pero es un momento que vives sabiendo que se convertirá en un recuerdo.

Gracias, tío.
Para los chicos malos es el Rock&Roll.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE BRUCE Y LOS CHICOS EN MADRID


Pues, como véis, Noviembre trajo a Madrid dos conciertos que no pude evitar. Desgraciadamente, Málaga no se encuentra en el recorrido de los Grandes Tours Internacionales y los Rockeros Locales tenemos que viajar para encontrarnos con nuestros artistas favoritos. Ese hecho justifica el nombre de este blog.
El pasado 25 de Noviembre en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid asistí a mi primer concierto de Bruce con la E Street Band (el año pasado lo ví con la Sessions Band en un espectáculo que, si bien era igual de increíble, no tenía ese componente mítico). De compañeros, mi Cristi, como siempre, y una pareja de Bossadicts de tomo y lomo: Jaime y Vito.
¿Qué podría decir sobre la E, la mejor banda de acompañamiento de la historia? Millones de cosas, pero hoy sólo voy a destacar a uno de sus miembros: Max Weimberg, The Ministry of the Big Beat, batería de la formación desde 1975. Su aportación al sonido de la Banda en los discos es muy reconocible, pero en directo ya estamos hablando de otra cosa. Y, por supuesto, los demás: Steve, Clarence, Roy, Nils y Garry. Faltaron a la cita Danny Federici (mejórate, socio) y Patti Scialfa (que pasa de viajar a Europa y se queda de Maruja en su casa), que fueron sustituidos sin empañar el resultado.
El Jefe de la Banda salió un poco distraido, aparte de 50 minutos tarde, lo que, creo, hizo que el concierto durase menos de lo que debiera. El concierto empezó con un Bruce serio que cantó los temas más políticos de su repertorio de un tirón. Pero, después del activismo, se le cambió la cara y se lanzó a los clásicos, uno detrás de otro.
El Set list del concierto, transcrito de www.pointblankmag.com fue el siguiente:
Radio Nowhere, No Surrender, Lonesome Day, Gypsy Biker, Magic, Reason to Believe, Darkness on the edge of town, Candy's Room, She's the One, Livin' in the Future, The Promised Land, I'll Work For Your Love, Tunnel of Love, Working on the Highway, Devil's Arcade, The Rising, Last to Die, Long Walk Home y Badlands.

Y, tras una brevísima pausa, Girls in Their Summer Clothes, Thunder Road, Born to Run, Dancing in the Dark y American Land.


Dicen que el concierto de Bilbao fue mejor, pero hay una razón por la que yo no lo cambio: Thunder Road. Cuando aparecieron para los bises, el público en masa empezó a corear el título de la canción y, tras hacerse un poco de rogar, El Jefe accedió, cogió la armónica y ahí me tenéis, llorando como un imbécil ante una sobria interpretación de mi canción favorita de todos los tiempos. Después de eso, ya podría morir tranquilo.


Después del concierto, la operación de marketing no pudo ser más agresiva y ya tenemos entradas para verlos en Julio en el Camp Nou de Barcelona, casi nada.


Para una buena crítica del concierto, visitad Point Blank y leed la que hace Fernando Navarro.

martes, 4 de diciembre de 2007

CRÓNICA DEL CONCIERTO DE WILCO EN MADRID


El pasado 9 de Noviembre, en Madrid, ante unas 2500 personas, tuvo lugar un majestuoso concierto de la banda norteamericana Wilco. Cuando digo que estuve allí, la gente me suele hacer dos preguntas: ¿De quién? y ¿Y pa eso fuísteis a Madrid? En fin...
El concierto fue en la Sala Riviera, con The Sunday Drivers como teloneros, que tocaron 4 temas en acústico.
El Set List estaba compuesto de los siguientes temas: You're my face, War on war, I'm trying to break your heart, Handshake drugs, A shot in the arm, Side with the seeds, Jesus, etc., Impossible Germany, Sky blue sky, Too far appart, I hate it, Walken, (Oe, Oe, Oe) I'm the man who loves you, Hummingbird y On and on.
Y dos rondas de bises con: Via Chicago, Heavy metal drummer, The late greats, Spiders (Kidsmoke), Red-eyed and blue, I got you (at the end of the century), Casino Queen y alguna otra que no conocía.
Si esperáis objetividad, aquí no la encontraréis. Aquí sólo veréis el relato de un fan baboso que flipó con el concierto como un enano. Los Wilco, como dice mi novia, son una banda en la que ninguno tiene que ver con los demás. El guiri de la guitarra, el modernillo de la batería, el nerd de los teclados, el bajista, que tiene cara de ser un tío de Murcia y el cantante, que es una especie de Raimundo Amador disfrazado de vaquero. Pues bien, semejante cuadrilla, en un escenario desnudo, dieron uno de los mejores espectáculos que he presenciado en mi vida, y ya van unos pocos.

Intensidad. Wilco es una banda que toca con gran intensidad y seriedad. Sus conciertos no son aptos para quién no conozca mucho las canciones, como sus discos, aveces, se resisten a la primera audición. Pero, desde las mismas bases de Rock Clásico de sus primeros discos, están recreando el sonido de esta música para el siglo 21. Y aun así, son divertidos y dan caña.
De la formación, aparte de lo dicho, no sé qué destacar. Nels Cline toca la guitarra con un estilo nuevo, en otra dimensión. Glenn Kotche, el batería, es enérgico y preciso. Jeff Tweedy es comunicativo y amable. No sé, míticos.
Del repertorio, que incluía temas rescatados de todos los álbumes de la banda, destacaría Spiders, una canción que, si bien nunca ha sido de mis favoritas, en directo se convierte en una auténtica explosión y, por supuesto, Impossible Germany, para mi, la mejor canción del grupo y una de las mejores de lo que va de siglo.
Por último quiero saludar a todo el público de la sala, si alguno me lee, un público entendido y disfrutón que hizo, que hicimos, que el concierto fuera creciendo canción a canción.
Definitivamente, sí, para eso fui a Madrid.